Enfermedades Infecciosas
Estamos rodeamos por billones de bacterias, muchas de los cuales se hospedan en nuestra piel o en el tracto digestivo. El tracto respiratorio y los pulmones, por otro lado, no son el ambiente natural para las bacterias. Bajo circunstancias normales, las bacterias no causan el daño, pero si las barreras naturales como la piel son débiles, incluso las bacterias más benignas pueden volverse mortales.
En ancianos o individuos cuyo sistema inmunológico está debilitado, por ejemplo debido a que fuman, a infecciones virales u otras enfermedades subyacentes, estas bacterias pueden causar enfermedades comunes como bronquitis o pulmonía.
Cuando las defensas fallan
Aunque nuestro sistema inmunológico puede protegernos naturalmente de las infecciones menores, si nos ponemos enfermos o viejos, las defensas naturales se debilitan y las bacterias pueden causar infecciones serias e incluso la muerte. Bajo estas condiciones es fundamental un tratamiento rápido con un antibiótico eficaz.
Antes de que los antibióticos estuvieran disponibles, era poco que un doctor podía hacer para ayudar a los pacientes en tales circunstancias, por lo que no es sorprendente que los antibióticos pioneros se anunciaran como la maravilla de su tiempo.
Aunque los primeros científicos creyeron que las enfermedades infecciosas habían sido vencidas por el desarrollo de los antibióticos, esto demostró ser una esperanza falsa. La habilidad de las bacterias de adaptarse y sobrevivir fue infravalorada y el fenómeno de resistencia bacteriana fue descubierto poco después que los antibióticos empezaran a usarse ampliamente. Algunas bacterias ahora son resistentes contra un amplio rango de antibióticos. El surgimiento de nuevas cepas de bacterias resistentes ha significado que todavía hay una necesidad de desarrollar continuamente nuevos compuestos para intentar permanecer siempre “un paso adelante”.
Las infecciones de la vía respiratoria
Debe hacerse una distinción fundamental entre las infecciones de las vías respiratorias altas y bajas. Las inflamaciones microbianas de las amígdalas (tonsilitis), los senos paranasales (sinusitis) y del oído medio (otitis) pertenecen al primer grupo; en tanto, infecciones de las vías bronquiales (bronquitis) e inflamaciones de los pulmones (pulmonías) al segundo.
A menudo, los virus son los primeros en atacar a los órganos y pueden ser la antesala de una subsecuente infección bacteriana. Los patógenos bacterianos típicos son el estreptococo (streptococcus), estáfilococo (staphylococcus) e influenza (Heamophilñus influenzae). Además, otros patógenos como el Moraxella catarrhalis pueden causar problemas en el tracto respiratorio bajo.
A veces, una infección aguda no tratada, por ejemplo, de los senos paranasales o de los tubos bronquiales, puede llevar a complicaciones serias. Por consiguiente, es importante el diagnóstico temprano y el tratamiento apropiado, por ejemplo, de la sinusitis aguda o la bronquitis aguda.
Infecciones del tracto urinario
Las infecciones del tracto urinario están entre las más frecuentes. Pueden afectar a la uretra, vejiga, los riñones o la próstata. Aunque los niños pequeños también pueden tener infecciones al tracto urinario, la susceptibilidad generalmente aumenta con la edad; las mujeres suelen ser afectadas más frecuentemente que los hombres.
En un organismo sano, estas infecciones son normalmente leves. Sin embargo, se presentan complicaciones en los pacientes diabéticos o con problemas renales y en las mujeres embarazadas. La bacteria Escheria-coli es una de las principales gatilladoras de infecciones de la vejiga y la uretra. Entre las posibles razones de una infección bacteriana se cuenta una inadecuada higiene personal, una retención de orina o por transmisión sexual. Entre los síntomas se incluyen un fuerte y frecuente deseo de orinar, dolor ardiente durante la micción y orina oscura conteniendo sangre. Si no hay tratamiento oportuno y adecuado, los patógenos también pueden alcanzar a los riñones y activar una dolorosa inflamación renal (nefritis).
La bacteria Escheria-coli también juega un papel en las infecciones de la próstata. Los síntomas incluyen escalofríos, fiebre y dolor en los genitales y la parte baja de la espalda. No obstante, las infecciones no bacterianas de la próstata son más frecuentes que las bacterianas.
Antibióticos con historia
Bayer Healthcare Pharmaceuticals tiene más de 70 años de experiencia en la batalla contra las enfermedades infecciosas. En 1939, el científico de Bayer Gerhard Domagk recibió el Premio Nobel en Medicina por desarrollar el antibiótico Prontosil®. Esta droga, del grupo de antibióticos llamados sulfonamidas, se derivó químicamente de tinturas que eran la principal clase de productos de Bayer en ese momento. Desde entonces, Bayer Healthcare Pharmaceuticals ha producido eficaces ingredientes activos que son actualmente importantes armas en la lucha contra los patógenos bacterianos.
En los años ochenta, se desarrollaron nuevos ingredientes activos de la clase de fluoquinolonas, como ciprofloxacino. (Cipro®), que es todavía un ingrediente activo eficaz contra muchos patógenos bacterianos - 25 años después de su descubrimiento. Se usa principalmente contra las infecciones del tracto urinario.
Avelox®, una fluoroquinolona, ha demostrado su valor en particular contra las infecciones del tracto respiratorio, con un efecto especialmente rápido. Además, también es eficaz contra otras infecciones, por ejemplo, de la piel o el abdomen.
Promoviendo un uso responsable de los antibióticos

